Psicografias

lunes, 12 de julio de 2010

Unos ojos grandes 24-06-10

Unos ojos grandes y humedos, orlandos de largas pestañas, unas manos finas y blancas, una sonrisa entre la tristeza y la dulzura.
El niño camina pensativo por un retacito de tierra pastoril. El viento de la tarde mueve sus cabellos que le caen suavemente por hombros.
Su mente alcanza esplendores insospechados, sus pies hollan el camino de arena dejando unas huellas pequeñas y tiernas.
El camina seguro de encontrar a alguien en especial en su ir tranquilo hasta que divisa, no muy lejos de donde se encuentra, una silueta semiencorvada. Va hacia ella con firmeza, sonriendo y extendiendo sus bracitos.
Por fin llega al lado y exclama: Padre, ¿estas cansado? ¿el camino te resulta fatigoso?
El hombre mayor, con un gesto de asombro, asiente y tendiendo su mano, rugosa y calida, le contesta: estoy cansado, si, pero no del camino.
Al ver la pregunta, agazapada en los ojos, aquellos ojos sin comparacion en este mundo, se apresura a terminar la respuesta: estoy cansado de la vida, de la incomprension de los hombres, de la avaricia de mis semejantes.
Años hace que escuchamos a los que son como tu y yo clamar por mejoras.
¿Como van a mejorar los pasos de la vida si no hay mejora del corazon?
¿Como se animan a pedirle a Dios mas salud, mas fortuna, mas adelanto si no se ofrece primero la mente y el corazon?
Dios no tiene la culpa de las leyes que creen inventar los hombres.
¿Sabes cual es la ley de Dios? Amar al projimo como a uno mismo y al Padre que nos creo por sobre todas las cosas. Esa es toda la Ley y todos los profetas deben conocerla. Pero nadie la pone en practica en su totalidad. Pretenden cumplirla a medias y ahi esta la equivocacion.
Callo el anciano y sonrio el niño. Dulcemente pregunto ¿Por eso estas tan triste y cansado?
Mira, el cielo es azul y el campo verdea con los colores del pasto maduro. No estes triste, dia llegara en el que el hombre aprenda a ir por la vida amando y perdonando.
Asi explico aquel niño divino las tardanzas del hombre a su anciano padre. El cansancio y la tristeza se habian transformado en Paz.
La mano del pequeño se estrecho con la fuerte mano callosa del hombre, los ojos se encontraron como dos gotas de luz con otras dos gotas y sin decir nada emprendieron el regreso a una humilde cabaña que no obstante la pobreza brillaba con una luz interior.
La mujer que aguardaba sonriente en el vano (dintel) de la puerta les dio la bienvenida.
Y los tres, tomados de la mano, respiraron con fruicion el aire del amor en la tarde perfumada que ya se iba.
Cuantas veces la respuesta a las dificiles incognitas de la vida esta en el pensamiento y la palabra de un pequeño iluminado...
El nos espera despues del dolor y la miseria.
El nos consuela en la desesperanza y la enfermedad.
El nos sonrie a traves de nuestras propias lagrimas.
Porque el no se cansa nunca de esperar por todos y cada uno de nosotros, estemos en el plano que estemos y nos haga falta, mucho o poco, de vivir para entender el Amor en Jesus, en su Sagrada familia para el Universo entero.

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